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El anuncio publicitario en televisión

Una de las mayores decepciones de mi vida fue cuando vino por primera vez el fontanero a mi casa. ¡No! aquello no podía ser un fontanero, no eran así, yo los había visto en la tele ... ¿era la otra realidad?

Ciertamente los anuncios no muestran nuestra realidad, sino "la otra". Me llevó tiempo y desengaños llegar a entenderlo. He probado el brillo glossy ultrafundente en mis labios, he rejuvenecido con bosuelos, isoflavonas e ibuprofeno, mi coche tiene ziritione, añado a mi lavadora oxi action max ... he cambiado la esmerada educación que pacientemente me dieron mis padres y ahora como directamente de la bolsa a la boca y eructo como Penélope Cruz, tomo el colacao de Fernando Alonso, bebo bichitos vivos que me renuevan por dentro como José Coronado, monto a caballo cuando tengo la regla ... debajo de mi cama tengo todas las cosas que no ocupan lugar y me son imprescindibles para realizarme como ser humano, la sauna plegable, la bicicleta estática, el colchón hinchable para los invitados, el banco de abdominales ... y no soy más feliz ... pero tengo menos dinero.

Mi amigo Alberto, creativo de prestigio, hizo un casting de traseros de mujer para un conocido producto anticelulítico, al final eligió el de una chiquilla de 15 años y 40 kilos de peso, aún así la pasó por photoshop. Luego lo ves y dices ¡cielos! ¿de verdad este producto deja ese trasero? Yo lo quiero.

El acoso de publicidad que sufrimos es tan grande que si no consumes es que estás muerto, unos 30.000 anuncios al año en una televisión. En menos de 30' te dan toda la información sobre un producto, te hacen soñar en cómo serías tú si lo tuvieras y al final llegas a la conclusión de que tu vida dará un giro importante cuando lo compres. El anuncio publicitario es pura magia ¡y en 30'!. Una estética cuidada hasta el extremo, un conocimiento psicológico increíble sobre el ser humano y una finalidad a veces dudosa: crearte una necesidad donde antes no existía.

Ahora que he crecido, sé que la televisión programa los anuncios y los huecos que quedan los llenan con películas o cualquier otra cosa. ¿Dónde está la línea que separa la publicidad de la manipulación?. Y sí, confieso, yo también anuncio y me resulta apasionante el concentrar una gran cantidad de información en un logo, un cartel, un anuncio, una web. Sí, aún creo en una publicidad sin mentiras y sin intrincados mecanismos engañosos. Te presento este producto que no te va a cambiar la vida pero a lo mejor te ayuda en algún aspecto, te enseña algo o te hace pasar un buen rato. Lo que hace Dove actualmente "No, nunca vas a tener ese cuerpo porque pertenece a una chiquilla de 15 años pero te presentamos a mujeres reales, con tus problemas reales". Creo que ante la avalancha de publicidad actual, los consumidores también hemos ido desarrollando una educación para discernir lo que es real de lo ilusorio y ya no nos lo creemos todo.

Y en el fondo de mi ser me gustaría que mi ropa estuviera más blanca y al doblarla evocar el aroma de mi hogar en mi niñez cuando mi abuela horneaba galletas... ¡vaya! ya estoy otra vez, si yo no conocí a mi abuela. Toda una vida absorbiendo anuncios tenía que tener secuelas.

C* A*

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